as plantas aromáticas y medicinales (PAM) son un grupo amplio de plantas con alto contenido en sustancias activas con propiedades terapéuticas, aromáticas o gastronómicas. Estas sustancias, elaboradas por las plantas como metabolitos secundarios, son químicamente complejas y desempeñan un papel ecológico bien definido. La presencia de estos principios activos en cantidades elevadas es lo que diferencia a las PAM del resto de plantas cultivadas, permitiendo su uso en la medicina, la perfumería y la gastronomía. En Cataluña, existe una larga tradición en el uso de estas plantas, que incluye tanto la recolección silvestre como el cultivo.
Antiguamente, la recolección silvestre era la principal forma de obtención de PAM, una actividad muy arraigada en la cultura local, como demuestran las historias de las trementinaires del Valle de la Vansa y Tuixent. Estas mujeres recorrían largas distancias para recolectar plantas del medio natural y venderlas, conociendo muy bien cada especie y su aplicación terapéutica. Sin embargo, la recolección silvestre presenta algunos inconvenientes. Por un lado, una recogida masiva puede agotar las poblaciones de determinadas especies en zonas concretas, de hecho, existe un riesgo significativo de sobreexplotación de especies en peligro de extinción, como es el caso del Arnica montana en Europa o la Gentiana lutea en el Pirineo catalán. Por otro lado, la confusión entre especies puede disminuir la calidad del producto final.
El aprovechamiento silvestre debería ser siempre sostenible, es decir, debe permitir mantener o mejorar la cantidad de plantas del medio natural y la recolección por autoconsumo, lejos de su prohibición, podría mejorarse mediante un seguimiento periódico de las poblaciones silvestres.
En cuanto al cultivo de PAM ofrece como ventaja producciones constantes y controladas, cosechas homogéneas y de calidad conocida y una alta adaptación de estas plantas al clima, al suelo y la pluviometría de nuestro territorio. En comparación con la recolección silvestre, el cultivo proporciona rendimientos más altos y consistentes y garantiza un suministro continuo de materia prima que es fundamental.
La situación actual del sector agroforestal en Cataluña y la creciente demanda de productos naturales hacen que el cultivo de PAM sea una oportunidad prometedora para muchas zonas rurales a la vez que ofrece ventajas desde el punto de vista socioeconómico. Puede ser una actividad complementaria a las explotaciones agrarias tradicionales y favorecer el turismo rural y las ofertas educativas.
Además, las explotaciones de PAM tienen la virtud de poder ser extensivas, dedicando grandes superficies a pocas especies, o más pequeñas y artesanas, centradas en el mercado alimentario y aromático y permiten, si se quiere, transformar y elaborar el producto final en la misma explotación, comercializándolo directamente.
Si bien es cierto que el cultivo de PAM requiere una inversión inicial en conocimientos técnicos y maquinaria especializada y que sería necesario realizar un proceso de selección y mejora con material vegetal autóctono, siguiendo las directrices de la industria consumidora, también lo es que esto permitiría obtener especies con una calidad diferenciada, característica del territorio catalán y ocupar un lugar más seguro en el mercado mundial. Para rentabilizar al máximo el cultivo también debería organizarse la producción de forma que se dimensionaran las superficies de cultivo por especie atendiendo a la demanda ya los rendimientos esperados.
En el caso específico del árnica (Arnica montana), los cambios en el uso del suelo y la intensificación del manejo han disminuido sus poblaciones silvestres, lo que ha hecho necesario plantearse su cultivo como una opción sostenible.
En cuanto a la genciana (Gentiana lutea), su producción presenta dificultades debido a problemas de germinación pero se ha logrado que actualmente el impacto de su recolección silvestre se considere bajo. Esto ha sido posible gracias a la aplicación de medidas correctoras como son la necesidad de licencia para cosecharla, la elección de plantas con flores viejas, una tasa de recolección del 50% y la práctica de tapar los baches y plantar brotes. Estas medidas técnicas aseguran que el aprovechamiento de genciana tenga un impacto mínimo en la conservación de la especie.

Así pues, la recolección silvestre de plantas aromáticas y medicinales atesora una sabia y arraigada tradición que puede ser sostenible si se gestiona adecuadamente y, al mismo tiempo, su cultivo ofrece una alternativa viable que garantiza la calidad, constancia y sostenibilidad de la producción. Tanto la recolección silvestre como el cultivo tienen sus pros y sus contras, pero la combinación de ambas prácticas puede contribuir al desarrollo sostenible de las zonas agrarias ya la conservación de los recursos vegetales y hábitats naturales, vinculando a la población con su territorio y tradiciones.
- Dossier técnico formación y asesoramiento en el sector agroalimentario.
- Plantas aromáticas. Núm 13. RuralCat
- Observatorio forestal catalán. Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña.
- Recolección silvestre sostenible de plantas aromáticas y medicinales. Intrader. Innovación y Tranferencia para el Desarrollo Rural. Moré, E. i Melero, R. Centro Tecnológico Forestal de Catalunya.
- Producción sostenible de árnica: ¿recolección o cultivo? El Portarró 29. Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.
- “Uso sin abuso”. Utilización sostenible de los recursos vegetales silvestres como vía de conservación y desarrollo económico de zonas de montaña. Producción sostenible de flor de árnica en el pirineo. CECRICAT. Diciembre 2009
- Bases técnicas para la regulación del aprovechamiento comercial de especias vegetales de ambientes forestales. Roser Melero Vilella, Eva Moré Palos y Oscar, García Companys. Centro tecnológico forestal de Cataluña.