Ceguera verde

Los botánicos James H. Wandersee y Elisabeth Schussler acuñaron, en 1999, el término “ceguera a las plantas” para describir la creciente falta de conocimiento y apreciación que los jóvenes de los Estados Unidos tenían del mundo vegetal.

Este concepto, pues, se utiliza para hacer referencia a la incapacidad del ser humano para ver las plantas que lo rodean.

No prestar atención o no tener interés por las plantas en la vida cotidiana; ser incapaz de identificar las plantas de nuestro alrededor; creer que los vegetales no tienen más funciones que ser alimento para los animales; no conocer las necesidades de una planta para crecer; no conocer las plantas desde un punto de vista biológico (funciones de nutrición y reproducción, ecología…); no ser consciente de nuestra dependencia del mundo vegetal en el día a día o considerar que las plantas son inferiores a los animales, incluido el ser humano, son síntomas de sufrir ceguera a las plantas o ceguera verde.

Entre las causas principales que se apuntan del surgimiento de este fenómeno encontramos la modernización, la falta de acceso a las plantas (sobre todo en zonas urbanas), la ausencia de interés y de conocimiento y causas biológicas. Todas ellas tienen en común la desconexión que sufrimos del reino vegetal.

Según los expertos, la solución pasa por, en primer lugar, crear espacios de plantas fácilmente accesibles, tanto en zonas rurales como urbanas, donde la biodiversidad de especies sea alta. Una vez garantizada la facilidad de acceso, hay que despertar la consciencia de la presencia y la importancia de las plantas. Y esto puede pasar, en esta segunda fase, si se perciben los beneficios de las plantas directamente, en uno mismo, en la vida diaria, como con el uso doméstico de plantas medicinales, por ejemplo. Es relevante,, al mismo tiempo, añadir un valor recreativo a la experiencia, de modo que seamos capaces de crear recuerdos positivos con plantas en nuestra memoria. 

Así mismo, es clave el acercamiento de los niños al conocimiento sobre el reino natural haciéndoles conectar con los vegetales a través de la memoria, la emoción y la belleza. Hacerles cotidiano el contacto con plantas, que puedan observar distintas variedades para reconocer las diferencias, que se incluyan, transversalmente, en proyectos pedagógicos y que puedan relacionarlas con otras disciplinas, como el arte. Todo esto les permitirá ver la naturaleza como una comunidad a la cual pertenecen como seres humanos y darse cuenta que son interdependientes y que hay que preservar su diversidad.


Wandersee, J.1 H. & Schussler, E. E. Preventing Plant Blindness. Am. Biol. Teach. 61, 82–86 (1999). 

Balding, M. & Williams, K. J. H. Plant blindness and the implications for plant conservation. Conserv. Biol. 30, 1192–1199 (2016). 

Achurra, A. Plant blindness: A focus on its biological basis. Front. Educ. 7, 963448 (2022). 
Krishnan, S. et al. Resetting the table for people and plants: Botanic gardens and research organizations collaborate to address food and agricultural plant blindness. Plants, People, Planet1, 157–163 (2019).

Caléndula